
De acuerdo, me rindo. Tú ganas. Voy a dejar que me des una lección con tu risueño silencio, con esa indiferencia tan bien ensayada. Total, es domingo por la noche y mañana quiero ir a trabajar sin la pelusa del recelo pegada entre los dedos. La verdad es que prefiero que te duermas pensando que eres una gran estratega y que ganaste por fotofinish sobre la delgada línea del cabreo. Quizá tengas razón en todo lo que no has dicho. Quizá si no lo hablamos nunca habrá sucedido.
1 comentari:
Aunque guardemos silencio no se pueden negar según que hechos, ni ocultarlos, que és aún peor.
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