dissabte, de juny 27, 2020

Cosmos

Hay besos que nacen para no ser dados. Dados trucados para perder siempre. Siempres pronunciados para sonar como nunca.

Como tu nuca (comiéndose la N sin pena y demasiada gloria) gobernando mi cuerpo, empezando fuegos artificiales que no conseguimos ni encender ni sofocar.

Virus como bombas nucleares, viernes y 13, grillos como bofetadas a mano abierta. Vodeviles de mediodía, incendios regados con Recaredo en caminos imposibles, vestidos infranqueables. Tu boca, tu boca y tardes-noches-madrugadas-mañanas-mediodías-tardes ardiendo por dentro, sudando el olor de tu sexo por cada poro.

Por o para ti se retuercen las ramas de los mismos árboles que rezuman frutos exhuberantes. Antes de ti el cosmos estaba tranquilo. Y lo peor es que ahora se ha conjurado contra la intersección de nuestros universos. Quizá irreversiblemente paralelos.

(o no): arráncame la ropa de una vez!