dimecres, de juliol 08, 2020

Polvo en el aire

Si esa sala de servidores reformada a office hubiese tenido hilo musical sin duda nos habríamos reído mil veces de lo anacrónico de la tecnología que pondría banda sonora a esta pincelada de relato. Pero si lo hubiese tenido, sin duda habría sido Quique González con su manera tan chulapa de cantar como con la resaca que produce lamerse demasiado las heridas. En el aire, por no intentar poner orden con listas (sobre la mesa, bajo la mesa, en ese almacén, en la piscina, la ducha, el coche, el mar,...), por no dejarme ninguna de las posibilidades que la exquisita entropía permite.
Polvo de estrellas según Drexler, suspendido en el aire, estrella fugaz, foco de luz,... Un frágil equilibrio que compone este cosmos que empezó antes de existir y ahora se posa sobre mi piel como la prueba cuel del recorrido que tus dedos y tu lengua no hicieron. Polvo que se filtra por mis poros con el agua de la ducha que empieza a caer, llenandóme la mente, embriagándome el sentido, inflamándome la sangre.